· Es una de las principales fuentes de vitamina C de la naturaleza, con un aporte de entre 1.000 – 2.300 mg por cada 100 gramos, que ayuda a la protección de las células frente al estrés oxidativo, el normal funcionamiento del sistema inmunitario y nervioso, así como a la formación de colágeno, proteína estructural por excelencia, que contribuye al normal funcionamiento de los vasos sanguíneos, los huesos, los cartílagos y la piel.
· Aporta hidratos de carbono, provitamina A, ácido pantoténico, tiamina, niacina, riboflavina, polifenoles, taninos, flavonoides, antocianinas y otros fitonutrientes. Esta compleja composición nutricional confiere al fruto acerola y su jugo, propiedades antioxidantes y de apoyo al sistema inmunitario.
· Es rica en carotenos, bioflavonoides y polifenoles, brindándole propiedades antioxidantes y fortaleciendo el organismo ante la posibilidad de entrada de invasores.
· Contiene micronutrientes fundamentales para el cuerpo como magnesio, vitamina B1, B2, ácido pantoténico, calcio, hierro y potasio.
· Ayuda a la producción de “hormonas anti-estrés”, como podría ser la melatonina, que a su vez se encarga de regular el ciclo circadiano, procurando un descanso reparador.
· Contribuye a la formación de colágeno.
· Posee propiedades diuréticas gracias a su acidez y a su alto contenido de pectina, ayuda a la activación del hígado.
· Su elevado contenido en vitamina C, le sirve también para favorecer la absorción de hierro, evitando que se produzcan sales insolubles que impidan su absorción.
· Útil en gripes y resfriados gracias a que estimula el sistema inmune.
· Ayuda a controlar y bajar los niveles de colesterol en la sangre.